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La Coctelera

EL ABC PARA UN CUTIS PERFECTO

En esta sección hablaremos de los tres pasos INDISPENSABLES para lucir una tez tersa y radiante: LIMPIAR, TONIFICAR, HIDRATAR.

LIMPIEZA:

Puede que pienses que con agua y jabón has resuelto el problema de la limpieza diaria… No, no, no. ¿Qué te hace pensar que el tipo de jabón que usas es el adecuado para tu tipo de piel?

Limpiar incluye también desmaquillar. Y aparte del agua y jabón, están también las cremas y leches limpiadoras, que actúan delicadamente sin resecar el cutis y limpiándolo a profundidad. Son ideales para pieles secas y mixtas.

En caso de que tu piel sea grasa, como el jabón tiene un componente más fuerte, puedes utilizarlo, pero OJO, cuida que sea un jabón neutro, que esté formulado especialmente para la piel de la cara.

¿Cómo aplicar las cremas limpiadoras?

Utiliza el método de los 6 puntos en cruz: dos puntos de crema en la frente, uno en la punta de la nariz, dos en cada mejilla y uno en la barbilla. Luego, con las yemas de los dedos espárcelos con movimientos circulares, siempre hacia arriba, suavemente y sin ejercer presión.

OJO: Evita el contacto con los ojos, no los restriegues para que no los maltrates ni dañes esta zona tan sensible.

Para retirar la crema debes emplear papel tisú, aquellos que vienen específicamente para aplicarse en el cutis, lo presionas muy suavemente para que absorba la crema.

TONIFICACION:

Ahora bien, ¿qué es un tónico?

Un tónico es una loción generalmente astringente para limpiar y refrescar el cutis.

¿Por qué es importante la tonificación?

Porque es el paso que, por así decirlo, termina la limpieza. Su función es eliminar los residuos que quedan después de esta y ayudar a cerrar los poros para impedir que el sucio vuelva a penetrar. Además tonifica los músculos del rostro y refresca la piel.

Recuerda que tonificante, tonificadora y astringente es exactamente lo mismo, solo debes velar que no contenga alcohol, para que la piel ni se reseque ni marchite.

Una loción a base de agua de mar es excelente, por los minerales que aporta que alimentan y regeneran la piel.

Para aplicarla basta con humedecer un algodón y pasártelo con movimientos circulares, siempre hacia arriba por el rostro, evitando la zona alrededor de los ojos. Repite el procedimiento hasta que el algodón salga completamente limpio. Luego, deja que la misma se seque por sí sola sobre la piel.

HIDRATACION:

¿Hidratante o humectante?

Una crema hidratante es exactamente igual que una humectante. Su función es hidratar el cutis.
La hidratación debe ser diaria para todo tipo de pieles, no porque tengas un cutis graso puedes pasarte de ello, no querrás espinillas y granos y deshidratación además, solo que utiliza una más ligera.

Las cremas hidratantes para cutis seco deben contener también elementos nutritivos en pro de conservar una textura tersa, radiante, fresca, que no se reseque ni se deshidrate.

KITS PARA EL CUIDADO DEL ROSTRO

En esta sección les daré a conocer secretos importantes para estar siempre bellas, de acuerdo a las características de cada tipo de piel.

ATENCION PIELES SECAS… ESTO VA PARA USTEDES.

Este tipo de piel envejece con mucha rapidez, por eso debemos mimarla desde nuestra juventud con más regalías que a ninguna. Su aspecto mate, tirante y áspero parece pedir a gritos: S.O.S… me deshidrato.

Delicadas y finas, su extrema sequedad puede darle un aspecto devastador. Por eso debemos hidratarlas al máximo para combatir los rastros del cansancio, las patas de gallo y su sequía intrínseca. Ya a partir de los treinta años, cuando las pieles comienzan a perder la elastina y el colágeno (de lo que depende su firmeza) no debemos descuidarlas ni un minuto.

Bueno… y qué significa HIDRATACION. Aunque hablaremos más sobre esto en la sección EL ABC DE UN CUTIS PERFECTO, te daré un adelanto por si aún no lo sabes. Hidratar no es más que mantener el nivel de agua adecuado en la piel. De hecho, la piel cuenta con su propio mecanismo para lograr esto, el llamado: factor natural de hidratación, cuya función fundamental es retener el agua en la capa córnea para dosificar esta pérdida natural.

De aquí la importancia de las cremas hidratantes.

¿Cómo mimarlas entonces?

1. Aplícale cremas súper hidratantes, sustancias emolientes (ablandan, suavizan su resequedad y tirantez).

2. Protégela con un filtro solar adecuado para ella.

3. Usa mascarillas hidratantes (tienen la propiedad de agarrar el agua y fijarla en los tejidos).

4. Nútrela con cremas nutritivas durante la noche.

5. Utiliza limpiadores suaves (texturas en crema o leche)

6. Emplea tónicos que contengan extractos naturales como el agua de rosas que es calmante y refrescante.

7. Come chocolate, mantequilla, frutos secos. Si no quieres engordar opta por pequeñas dosis y mejorará tu tez apagada.

8. Tírate con los filtros, siliconas que contengan Vitamina A (tiene el poder de frenar el envejecimiento)

OJO…

Evita las fórmulas alcoholizadas que pueden provocar rojeces, las exfoliaciones con granulación muy gruesa, los jabones alcalinos o el agua fría o muy caliente.

Selecciona con cuidado los productos del maquillaje. De aquí hablaremos en la sección: EL ARTE DEL MAQUILLAJE.

TIPOS DE PIELES.

EFECTO BOOMERANG

Hola amigas:

En esta sección hablaremos de la tipología a la que pertenece nuestra piel, cómo reconocerla, cuidarla, tratarla y ¿por qué no? hasta mimarla. A lo largo de los años nuestra piel se ve afectada por varios factores que atentan contra ella: mala alimentación, crema mal adaptadas, jabones incorrectos, cambios bruscos de temperatura y como es lógico, también la edad. Ahora bien, si lanzamos nuestro punto de mira hacia ella y nos enfocamos en brindarle el cuidado que merece, ten por seguro que nos lo recompensará mostrándose diáfana y saludable.

Para empezar vale preguntarse:

¿Qué tipo de piel tienes? ¿Aún no lo sabes?

Pues esto es lo primerísimo que debes saber para darle a tu piel lo que se merece.

¿Por qué es importante saberlo?

Porque sino cualquier crema o tratamiento que apliques sobre ella, puede convertírsete en un efecto boomerang y recibir los resultados exactamente opuestos a los que esperabas.

LA PRUEBA DEL PAPEL DE SEDA.

No tienes ni que salir de casa, realiza esta pequeña prueba y averiguarás cuál es tu tipo de cutis.

Cuando te levantes por la mañana y tras haber realizado tu ritual de limpieza, aplica sobre el rostro dos papeles de sedas impecablemente limpios: uno cubrirá la frente, nariz y barbilla y el otro una mejilla y la sien.

Déjalos reposar por unos minutos (tres o cuatro minutos es suficiente), y mientras oprímelos con las palmas de las manos. Luego, retíralos.

¿Qué ves?

Tu piel es normal si ambos papeles aparecen ligeramente grasos.

Tu piel es grasa si los restos de grasa son muy notables.

Tu piel es seca si ambos lucen prácticamente limpios.

Pero si el papel aplicado sobre la parte central del rostro: frente, nariz, barbilla tiene vestigios evidentes de grasa y el aplicado sobre la mejilla y la sien está prácticamente limpio, entonces tu piel mixta.

¿Ya conoces tu tipo de piel? Entonces ya estás preparada para cuidarla como se merece.

Del limón una limonada.

Nada mejor que el ejemplo del limón para ilustrar la idea de "Almas sanas".
Cabría la pregunta: bueno, pero ¿qué es el limón?
Evidentemente, todos sabemos que es el fruto del limonero, que su corteza puede ser lisa o arrugada y la pulpa jugosa, amarillenta..., pero no es de estas características por lógica a lo que me refiero, sino como deben suponer a su sabor ácido.
Un ácido que si extrapolamos a nuestra vida, identificará a todas las cosas amargas que nos pueden suceder a diario en la escuela, en la casa, en el trabajo, en nuestras relaciones afectivas en general; y que si no neutralizamos a tiempo puede traernos una cadena de desastres emocionales irreparables y que, por ende, marchitará nuestro rostro.
¿Acaso debiéramos quedarnos de brazos cruzados ante lo que el destino nos hace? Cerrar los ojos y decir: Si ha de ser ahora... hágase tu voluntad. Pues no, seríamos presas muy fáciles si aceptáramos tal filosofía para nuestra vida. Luchemos contra esto, al menos, intentemos cambiar ese destino.
¿Cómo? Pues haciéndonos la ya famosa limonada. Aprendiendo a sacar provecho de las pérdidas.

Como bien dice la frase: "Lo que importa no es lo que el destino nos hace, sino lo que hacemos al destino".